lunes, 28 de mayo de 2007

¡Ay, payo, préstame cinco yenes!

El euro comparte las cualidades de la aspirina efervescente: a la que te das la vuelta, se ha evaporado. O yo tengo más vicio del que tenía antes, o resulta que el cambio de moneda fue el engañabobos del siglo. "Semos uropeos" a costa de que se nos encarezca la vida con descaro. En contadas ocasiones se alegra uno de haber sustituído los duros por los céntimos. Y, mira tú por dónde, que ésta es una de esas ocasiones. Si de algo vale tolerar los sablazos cotidianos es para que, cuando sales a ver mundo, las cosas ya no te parezcan tan caras. Por arte de birlibirloque, resulta que el otrora prohibitivo Japón ya no nos amedentra. Esto es así gracias a que el cambio del euro contra el yen se ha equiparado al de la peseta. Es más, como si hubiésemos planificado el viaje cual broker prevaricador, resulta que nos encontramos en el momento de mayor pujanza de nuestra moneda contra la de ellos. Como muestra, un gráfico de ésos que quedan tan molones (aunque uno no sepa interpretarlos):



Máximo histórico desu ne! (que no baje, que no baje, que no baje...)


A la vista de esa línea que asciende como el perfil del Monte Fuji constatamos con facilidad la fuerza del euro frente a la moneda nipona en el mercado de divisas. En este momento, por cada euro nos darían 164 yenes... en un mundo ideal, claro está.

Parece ser que no todo resulta tan fácil. Las equivalencias entre divisas no se trasladan tal cual a la hora de comprar moneda. Es más, existen sutiles diferencias entre el concepto divisa y el concepto moneda, que mi ignorancia en materia económica me impide desentrañar con claridad, pero sobre las que los curiosos podrán indagar acudiendo a los correspondientes enlaces. En última instancia, todo se reduce a una simple evidencia: los bancos no son oenegés. En el proceso de compra de moneda, las entidades bancarias suelen cobrar algún tipo de comisión (a nosotros corresponde consultar con nuestros usureros de confianza si esto es así, y en caso de haberla, a qué porcentaje corresponde), amén de alguna que otra tasa que acabará por menguar nuestra propuesta ideal de cambio. Para saber más sobre la cuestión, es de interés una discusión al respecto en el foro de Portal Japón y el subsiguiente artículo del blog japonófilo This is a pen. Asimismo, podemos conocer la evolución histórica de la cotización del yen frente al euro y el cambio del día en webs como La Bolsa y calcular cuánto nos van a sisar en la oficina bancaria con un conversor como éste que permite aplicar tasas típicas en este tipo de transacciones de compra-venta de dinero.

Ejercicio práctico: he calculado que me podría interesar cambiar 600 euros para el viaje (seguramente sean más, porque una vez allí siempre hay artículos de primera necesidad que comprar). Así pues, el cambio de 600 euros a yenes según la cotización del 25/05/07 (aproximadamente 164 yenes por euro), aplicada una tasa típica por dinero en efectivo de +4%, se resuelve con el siguiente resultado: Usted vende 600 Euro y recibe 94'264.531 Yen japonés (nótese que sin aplicar ese porcentaje que nos ventilaría el banco el cambio sería tal que así: 600 Euro = 102'182.309 Yen japonés).



-Oye, ¿tú te has enterado de algo?

-Ni de la primera palabra... ¿Y éste del medio de qué coño se ríe?

-Umm... creo es que es banquero


Pero todo este rollo macabeo no debe enmascarar algo bien simple: nunca se han dado tantos yenes por euro como ahora. De modo que estamos en un momento óptimo para comprar estampitas de Akihito. A la vista de esta situación, tenemos dos salidas. O adquirir el dinero a la voz de ¡ya!, o aguantarnos unos días rezándole a Amaterasu para que la cotización no fluctúe demasiado y se mantenga en estos niveles durante el mes entrante. Como señalé anteriormente, no está de más atosigar a los empleados del banco para que nos certifiquen el cambio exacto, las comisiones a cobrar y el resultado final de nuestra compra de moneda, a fin de no llamarnos a engaño. Aunque, todo sea dicho, antes de proceder al tercer grado con los curritos de la ventanilla antibalas, no estaría de más saber cuánto dinero nos vamos a llevar al viaje. Y ése, ése es un cálculo mucho más complejo que será menester analizar en otra entrada de este nuestro, vuestro (¿realmente lo lee alguien? ;P ) blog. Ja ne!


マヌエル


2 comentarios:

Jon dijo...

A mi ya me teneis como lector asiduo :D Como te comente en portal Japon, me gusta el buen rollito que se desprende de cada entrada que escribes ^_^

Jajaja, articulos de necesidad dice xD Pues no te creas eh, que a mi me esta tentando la idea de pillarme una alli tambien.

Venga, un saludo y a seguir asi :)

Tomrra Tomrra dijo...

De todas formas los chupitos de sangre de serpiente son gratis, no? lo vi en la tele... y lo que la tele dice...Lo que no se es si alimenta o no alimenta...:D

Un Abrazo